La Cuesta de la Maruquesa, situada en el noroeste de Valladolid, forma parte de un conjunto de espacios naturales de gran valor ecológico junto a Cuesta Conejos y Fuente El Sol. En total, estas áreas suman más de 67 hectáreas que están siendo objeto de una intervención integral enmarcada en el proyecto “Valladolid: Caminos de Biodiversidad Urbana”.
Un enclave natural en transformación
El objetivo principal es restaurar y diversificar las masas forestales existentes, devolviendo la biodiversidad a un entorno que, durante décadas, había permanecido degradado y sin uso público. Esta actuación permitirá consolidar un gran corredor verde periurbano que fortalecerá la conectividad ecológica del municipio y mejorará la calidad ambiental de su periferia.
Selvicultura mediterránea y restauración del bosque autóctono
En la Cuesta de la Maruquesa, la masa forestal de pino carrasco, establecida en los años cincuenta, presentaba un fuerte estancamiento por la ausencia de tratamientos selvícolas. Para revertir esta situación, se están aplicando técnicas de selvicultura mediterránea que promueven clareos selectivos y abren claros en el bosque, creando las condiciones adecuadas para la introducción de especies autóctonas más avanzadas en la sucesión vegetal, como encinas, quejigos y matorral endémico.
Además, se están plantando especies melíferas que contribuyen a la mejora del hábitat de polinizadores silvestres, esenciales para el equilibrio ecológico. Los restos vegetales generados durante los trabajos se aprovechan como biomasa forestal en las calderas municipales, impulsando así un modelo de gestión sostenible y circular.
Control de especies invasoras y restauración del hábitat
Una de las actuaciones clave en Cuesta de la Maruquesa es la erradicación y control de especies vegetales exóticas invasoras, que representan una amenaza para la flora local. Paralelamente, se está llevando a cabo una restauración de la vegetación autóctona a distintas escalas, con densidades variables y una combinación equilibrada de árboles y arbustos que fomentan la continuidad de la matriz forestal.
Estas acciones no solo restauran la estructura vegetal, sino que también protegen los suelos frente a la erosión, aumentan la resiliencia de las masas forestales ante incendios y mejoran el paisaje, devolviendo al entorno su funcionalidad ecológica.


Un corredor verde hacia el futuro
Las actuaciones en Cuesta de la Maruquesa y su entorno no se limitan a la restauración vegetal. En Fuente El Sol, se ha proyectado la creación de una charca para anfibios y un jardín de lluvia (rain garden), que ampliarán la red de hábitats urbanos y favorecerán la retención natural de agua.
En conjunto, estas intervenciones configuran un gran corredor ecológico en el noroeste de Valladolid, diseñado para reconectar la naturaleza con la ciudad, generar refugios de biodiversidad y ofrecer nuevos espacios de disfrute y educación ambiental para la ciudadanía.
El proyecto “Valladolid: Caminos de Biodiversidad Urbana” continúa avanzando hacia una ciudad más verde, resiliente y viva, donde la regeneración ambiental y el compromiso social se convierten en la base del futuro urbano.











